Recién fabricada, una moneda de un peso empieza su recorrido de mano en mano. Una niña compra con ella un algodón de azúcar. El algodonero la cambia por unos mangos. Luego aparece bajo la almohada de Andrés, quien ha perdido un diente. Así, la moneda continúa su incesante viaje de aquí para allá.